La reciente Ley de Presupuesto incorporó modificaciones al proceso de divorcio por sola voluntad, introduciendo ajustes en la tramitación y en determinados plazos del procedimiento judicial.
Estos cambios impactan en la dinámica del proceso y en la forma en que se encaran este tipo de situaciones, tanto desde el punto de vista procesal como en relación con las expectativas de las partes involucradas. En la práctica, el nuevo régimen puede incidir en los tiempos y en la previsibilidad del trámite, dependiendo de las particularidades de cada caso.
Las modificaciones resultan relevantes tanto para los procesos que se inicien bajo el nuevo marco normativo como para el análisis de escenarios vinculados a conflictos familiares en curso, donde el encuadre procesal puede tener efectos concretos en la estrategia y en el desarrollo del caso.
El nuevo contexto normativo refuerza la necesidad de analizar cada situación de manera integral, considerando no solo el aspecto formal del divorcio, sino también sus derivaciones patrimoniales y familiares.
Las modificaciones introducidas por la Ley de Presupuesto incorporan elementos que conviene tener presentes al analizar procesos de divorcio por sola voluntad.